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Situaciones concretas de marcas, editoriales e instituciones que necesitan poner en orden su identidad visual: una revista que crece, una feria que se repite cada año, un producto que quiere contar su origen. Acá se ve cómo encaramos cada caso.
Escenarios de trabajo
No todos los encargos arrancan igual. Algunos llegan con un texto terminado, otros con una marca que todavía no tiene forma. Estas son las situaciones más comunes en las que trabajamos y lo que cambia en cada una.
Cuando una publicación crece, el problema deja de ser el contenido y pasa a ser la estructura. Definimos un sistema de retícula modular que ordena textos largos, imágenes y poesía visual sin que la página se sienta repetida.
Resultado: una maqueta que se adapta a cada número sin rediseñar desde cero.
Un emprendimiento creativo con buena producción pero sin identidad consistente. Armamos una paleta cromática, elegimos tipografías expresivas y definimos cómo se aplican en papelería, redes y packaging.
Resultado: cada pieza nueva sale de una guía, no de una decisión improvisada.
Para ferias y lanzamientos, el calendario manda. Trabajamos por etapas: primero la estructura y la dirección de arte, después la maquetación y por último la revisión de imprenta. Así el cliente ve avances concretos cada semana.
Resultado: entregas parciales que evitan sorpresas en la producción final.
Un evento cultural con señalética, programas de mano y piezas para redes. El desafío es que todo se lea rápido y mantenga el mismo tono, desde un cartel de fachada hasta una historia de Instagram.
Resultado: una identidad que se sostiene en cualquier soporte.
Cada proyecto arranca con una conversación sobre el contexto, el presupuesto y los plazos. Si tenés una idea en borrador, también sirve.
Alcance y condiciones
Antes de comenzar un proyecto, conviene dejar claros algunos puntos. Estas definiciones evitan malentendidos sobre entregas, propiedad de los archivos y formas de trabajo.
Cada proyecto se divide en fases: relevamiento, propuesta conceptual, desarrollo y ajustes finales. Al cierre de cada etapa recibís los archivos correspondientes y podés revisar el avance antes de continuar.
Una vez abonado el total del proyecto, los archivos finales pasan a ser de tu propiedad. Las fuentes tipográficas y las imágenes de stock se entregan según la licencia de cada proveedor.
Cada etapa incluye dos rondas de correcciones sobre el material presentado. Los cambios estructurales o el rediseño de piezas ya aprobadas se cotizan por separado.
Los proyectos publicados en el portafolio se muestran con fines de difusión del estudio. Si preferís que un trabajo no aparezca, lo acordamos antes de iniciar.
Trabajamos con clientes de Argentina y Latinoamérica. El presupuesto se ajusta al alcance real del proyecto y a la cantidad de piezas, sin costos ocultos.
El contacto es por correo electrónico o teléfono. Respondemos dentro de las 48 horas hábiles y coordinamos reuniones virtuales cuando el proyecto lo requiere.